Ya era hora de un cambio en mi pelo. Después de sopesar si me cortaba el pelo como Rihanna (largo por un lado y rapado por el otro) o me lo dejaba con el corte pixie de Robin Wright (que por cierto, me encanta), me decanté simplemente en un ligero (pero ligero) cambio de color, para alegría de mi marido. Un tono más rojizo de cara a la primavera que nunca llega ;)